sábado, 26 de marzo de 2011

El padre, el hijo y el burro

Las historias ilustran claramente realidades de lo cotidiano y nos hacen reflexionar y entender, que aquello en ellas contenido, encierran un conocimiento que nos hace despertar y darnos cuenta de las lecciones que nos enseñan.

Los seres humanos tendemos a juzgar, criticar y a estar en casi permanente desacuerdo con los demás: quizás sean una característica de nuestra estructura cerebral y mental, al estar instalados en un YO difícil de desembarazarse de sí mismo, llegarse a conocer y simpatizar con los otros.

"Un padre acompañado de su hijo de corta edad y su burro, tenían que cruzar semanalmente la plaza principal de un pueblo para dirigirse a realizar unos trabajos en una aldea un tanto distante. Un buen día, el niño iba montado en el burro y el padre caminando cerca del mismo pasaban por la plaza del pueblo, un tanto concurrida de vecinos (como era habitual), que miraban con curiosidad la escena que se presentaba ante sus ojos. Una vez rebasada la plaza principal, los vecinos comenzaron a criticar ácidamente: "Será posible? ¡el niño, fuerte y robusto sobre el burro, y el pobre padre un tanto mayor y achacoso caminando! ¡Qué poca verguenza!

Habiendo llegado estos comentarios a oídos de este hombre, la siguiente semana, era él mismo el que iba sobre el burro y el niño caminando, azuzando al animal. Los vecinos del pueblo al ver esto, arremetieron con sus críticas hacia el padre: "Qué poca verguenza! ¡ el pobre crio caminando y él tan contento sobre el burro! ¡qué padre más despiadado!

Con el fin de no recibir tantas críticas, a la semana siguiente, pasan delante de los vecinos del pueblo, tanto el padre como el hijo montados en el burro; al ver esto, aquellos que estaban sentados en la plaza muestran abiertamente sus críticas: "Cómo es posible que tengan tan poca consideración por el animal.¡los dos, sentado tranquilamente y el pobre animal, derrengado, llevándolos sobre su lomo!"

Al pasar el tiempo, y tener una vez más que pasar por el pueblo, y evitar de una vez por todas, todo tipo de crítica, el padre y el hijo van caminando, llevando al burro atado con una cuerda. Al ver esto, los vecinos del pueblo, no pueden dejar de exclamar: "¡Serán estúpidos!, para qué quieren el burro. Los dos caminando y el burro moviéndose a sus anchas. Qué poco cerebro tienen!"

Es imposible satisfacer a todos en todo momento. Lo importante es saber tomar decisiones SIN ESTAR PENDIENTES DEL QUE DIRÁN.

3 comentarios:

Princesa115 dijo...

Tú lo has dicho, lo importante es tomar decisiones sin estar pendientes del qué dirán.
Pero nunca intentes satisfacer a "todos" en todo momento, piensa en ti mismo aunque a veces cueste trabajo. Pendiente de quien realmente te interesa, lo demás puede quedar a un lado. Si lo que pretendes es satisfacer a todos creo que vas o vamos por mal camino. Claro que los hay así!!!!

Mil besos de colores y mi mejor sonrisa, vale?

No tengas prisa poco a poco te vas dando cuenta de quien merece la pena

MariluzGH dijo...

La gente que vive su vida pendiente de lo que hacen los demás... aaaaaggggg cómo me fastidian. Por eso debemos saber tomar decisiones sin importar la opinión de nadie; total, nunca se acierta, por lo menos que hagamos lo que nos de la real gana ¿no?

abrazo y buen finde

Mei Manzanero dijo...

Estaría bonito rastrear este cuento para ver de dónde salió originariamente, porque a saber :)ç
Gracias por la invitación al blog (invitación por correo electrónico).
Un saludo desde cuentosadomicilio!